El peligro de ser indígena en Panamá

Pertenecer a un Pueblo indígena se está poniendo peligroso en Panamá, de un plumazo se borran acuerdos internacionales con el Banco Mundial que elimina el Programa de Educación Intercultural Bilingüe, que como en tiempos de la colonia española se quemaban códices Mayas, los grabados indígenas, la historia, la
lengua. Lucy Molinar, la actual Ministra de Educación está prohibiendo soñar, hablar, escribir en lengua Kuna, Gnäbe, Emberá, Buglé, Bri Bri a las siguientes generaciones.

Ser miembro de una comunidad indígena es imposible, ni pensar de participar en ceremonias, practicar danzas ancestrales, contar cuentos a orillas de las nubes,beber agua fresca de las cordilleras. En pleno corazón de la Comarca Ngäbe Bugle el gobierno ha manifestado la apertura de la Minera de Cerro Colorado, sin importarles los poblados indígenas que se encuentran aledañas. Ser indígena para
el Estado significa invasor, errante, extranjero en sus propias tierras y territorios.

Ser del Pueblo Naso implica peligro para la empresa Ganadera Bocas S. A., porque violenta el derecho a la propiedad privada que está por encima de la propiedad colectiva y nade vale que la nación Naso estuviera antes de la creación del Estado panameño, mucho antes de la invasión y colonización española, mucho antes que esta empresa comprara esas tierras. Ser del Pueblo Naso significa para el gobierno: Pueblo en vía de extinción, que al expulsarlos de sus tierras ancestrales servirán de pasto para el engorde de vacas.

Ser niña o niño Buglé, Wounaan o Dule, es estar en las estadísticas de mayor alto de analfabetismo en Panamá, es el índice mayor de muertes y desnutrición infantil. El gobierno justifica que estos niños indígenas no merecen sus tierras heredadas de sus ancestros, por el alza de la gasolina, por el aumento del costo de
la electricidad y que el sacrificio de un pequeño grupo de infantes significaría un alivio a la ciudadanía panameña, a la empresa privada, a las transnacionales que invierte y generan ingresos al país. Ser niño indígena significa pobreza para el nuevo gobierno, seres sin herencia cultural o sin derechos a tierras ancestrales a pesar de que vivan en tierras con rica diversidad biológica.

Ser Ngäbe, Emberá, Teribe, Wounnan, Buglé, Naso, Bri Bri, Kuna, tienen el terrible pensamiento, la maldita forma de ver, oler, oír, sentir a la tierra no como un bien, un valor, una cosa sino como ser viviente Nuestra Madre Tierra, los ríos hermanos, el mar nuestra abuela, los árboles nuestros hermanos, las estrellas
nuestras hermanas, ese extraño pensamiento, sentimiento nos llega a través de nuestras historias orales, de la sangre derramada de millones de los nuestros, como verla morir, como escucharla morir detrás de una cerca de ganados, desangrada por minas e hidroeléctricas. Ser Indígena para el gobierno de Martenilli es tener malos sentimientos, perversos pensamientos.

El gobierno de Martinelli, se empeña por todos los medios legales, acuerdos internacionales cita el Convenio de Viena para justificar la salida de Panamá del Parlamento Centroamericano, pero con el mismo ahínco niega los acuerdos internacionales de los derechos de los Pueblos Indígenas, de controlar, conservar
sus territorios, tierras y recursos naturales como lo expresa la Declaración de la ONU sobre Derechos de los Pueblos Indígenas o el Convenio 169 de la OIT. Ser indígena en Panamá es no tener derechos colectivos, ancestrales, culturales, políticos y sociales.

El Presidente Martinelli ha manifestado que una de las prioridades de su gobierno es la Interconexión Eléctrica, que debe pasar por territorio y aguas de Kuna Yala, todo ello con el apoyo del BID, El Banco Mundial, los países de la región Colombia y México, sin haber consultado ni respetado las decisiones del Pueblo Kuna. Ser Kuna implica obstáculo para la energía eléctrica del hemisferio, empresas trasnacionales, bases militares, mineras y cervezas frías.

La política del nuevo gobierno hacia los Pueblos Indígenas ha sido en los primeros 6 meses de amenazas, expulsión de sus territorios, balas, perdigones, destrucción de casas, hambre, muerte, promueve la división de las dirigencias indígenas, firmar acuerdos con supuestos dirigentes, irrespeta a las instituciones políticas
tradicionales, utiliza medios de información para promover las bondades de la minería e hidroeléctricas, expresa a través de sus ministros que no creen en los derechos ancestrales ni en los acuerdos internacionales sobre Derechos de los Pueblos Indígenas.

Antepone las balas al dialogo, impone 21 concesiones mineras en los territorios Ngäbes Buglé, expropia costas para el turismo residencial, El principio del consentimiento previo, libre e informado les vale mier… Ser defensor de la Tierra, ambientalista, miembro, dirigente de un Pueblo Indígena, de una organización
indígena en Panamá se está poniendo peligroso.

1 de diciembre de 2009

Manigueuigdinapi (Jorge Stanley Icaza)
Movimiento de la Juventud Kuna
TODOS SOMOS NASOS

“Uno no vende la tierra por la cual camina su pueblo” Tashuhka Witko “Caballo
Loco” 1840 – 1877

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